Este jueves las vecinas y vecinos de Tribulete 7, organizadas junto con el Sindicato de Inquilinas de Madrid hemos marcado un nuevo hito histórico con la declaración en sede judicial de varios directivos y empleados del fondo de inversión Elix Rental Housing, propietario del edificio de Tribulete desde marzo de 2024, por acoso inmobiliario.

Los declarantes, imputados por un presunto delito de acoso inmobiliario, incluyen a Jorge Benjumeda Peñafiel, socio fundador de la empresa; Álvaro Guillén Bedoya, director de Expansión; Juan Luis Aleñá Ayala y María José Jiménez Cortiñas, empleados; y Javier Hernández-Agero, arquitecto responsable de las obras emprendidas en Tribulete 7, así como el Jefe de obra. 

Las vecinas de Tribulete 7 llevan más de dos años resistiendo en sus viviendas y llevando a cabo la estrategia #NosQuedamos junto con el Sindicato de Inquilinas, que les ha permitido permanecer en sus viviendas pese a la finalización de sus contratos de alquiler. Frente a esta defensa del derecho a la vivienda y a la ciudad, la respuesta de Elix ha pasado por prácticas de hostigamiento vecinal como la realización de obras en el edificio marcadas por múltiples irregularidades, que han llegado a incluir intentos de desalojo ilegal de las viviendas. La querella colectiva emprendida por 10 vecinas del bloque, cuya admisión a trámite ha supuesto un hito histórico en la justicia española, busca poner fin a la impunidad con la que los fondos buitre han operado desde la pasada década en España. 

Desde el Sindicato de Inquilinas señalamos que el hecho de que un fondo buitre esté sentado como acusado por acoso inmobiliario, representa un hecho histórico. Una alternativa es que la nueva empresa de vivienda pública, Casa47 adquiera no solamente el bloque de pisos de Tribulete, sino todos los bloques de Madrid que llevan más de dos años en situación de #NosQuedamos. 

En las declaraciones el representante legal de Elix ha reconocido que existe un plan de negocio para el bloque de Tribulete 7 y por ello quieren expulsar a las vecinas y vecinos. Además han echado balones fuera respecto al acoso inmobiliario, alegando que son las vecinas quienes se van voluntariamente. En el Sindicato de Inquilinas de Madrid vemos claro que el abandono del edificio por parte de algunas vecinas no ha sido una decisión libre, sino influenciado en este caso por unas obras que hacen imposible la vida en el día a día. 

Elix no ha querido responder a las preguntas de Alejandra Jacinto, abogada de la causa, respecto a los desperfectos que están causando las obras, como que caigan cascotes en las camas de las viviendas, o el miedo de los menores que viven en el edificio por los ruidos insoportables que suponen las obras.

Ha quedado claro que las intenciones de Elix es desalojar el edificio, y para ello, han estado dispuestos a hacer lo que haga falta con tal de vaciar el bloque. Pero las vecinas y vecinos, juntas con el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, lo tenemos claro. No nos vamos a ir.